Análisis Simbólico de los Cuentos Fantásticos

—Desde el punto de vista psicológico y literario—

SEMINARIO con modalidad: Presencial o Virtual

    

Análisis Simbólico de los Cuentos Fantásticos

—Desde el punto de vista psicológico y literario—

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Preámbulo

 


Preámbulo

 

 
 
 
 
 

Vino una vez un niño al mundo cubierto con una membrana. Dijeron que presagiaba suerte y que cuando el muchacho tuviera 16 años se casaría con la hija del Rey .
Hermanos Grimm, Los Tres Pelos del Diablo

 

 


 

 

 

La fantástica es una región conocida sólo por aquellos iniciados que traspasan de la realidad a la verdad del mundo, los que no tienen duda del habla de un conejo, de un gato o una nube, porque conversan con todos los objetos todos los días, y los personajes entran y salen de su interior como de una madriguera, en donde habitan lo mismo el dragón, la virgen y el lancero. Los habitantes de la fantástica son símbolos que beben y que sangran, que salen de su casa para seguir el camino complicado y traernos la lección de supervivencia esencial,  en la cual luego se inspirarán las leyes de los hombres. La fantástica es una región siempre dedicada a engendrar y procrear, lo mismo costureras, cocineras, que leñadores, carpinteros o universos.

El alma, es el niño que busca contemplarse y reconocerse en los personajes de historias, alter ego de muchas generaciones. En una edad la identificación se da con la princesa o el niño, y en otra etapa con el lobo o Barba Azul. El arquetipo que encarna la naturaleza de cada personaje pesa en la lectura del espectador, pues ciertamente la lectura se construye,  primero por el símbolo colectivo (la tradición, lo aprendido), y luego, se completa individualmente en cada lector.
 
Otorgar la zapatilla en una plaza pública era un símbolo inequívoco en la Edad Media de que el matrimonio se había consumado y el hombre proveedor protegería sus pasos en adelante. El símbolo siempre se interpreta desde el contexto cultural del que se proviene. Hay ciertas sutilezas que podríamos pasar por alto si no nos detenemos a revisar su tinte hace 500 años o más. Luego están sus perspectivas contemporáneas, pues roles de masculinidad y feminidad, son por ejemplo, muy diferentes según el tiempo.


El cuento puede ser entendido en su superficie, en sus rasgos psicológicos, desde el rol que cumple cada personaje y objeto de la historia, e incluso así, el cuento pudo ser malentendido siempre. Algunos personajes representan la curiosidad, el miedo, la codicia, la supervivencia, el instinto, convirtiéndose en capas o aspectos de una misma personalidad que se oculta. La que vence es la razón, por ello con frecuencia los otros son mutilados, enceguecidos o muertos.


Citando a Gaston Bacheland[1]: La infancia es el pozo del ser. El pozo es el arquetipo, una de las más graves imágenes del alma humana. En su reflejo hay un rostro plasmado. Un narciso no podría hallar placer en él.
El relato conforma una metáfora de vida y de moralidad que prepara muchas veces para estar alertos a las tentaciones, preparados para tomar la decisión correcta e interpretar la moralidad de manera simple.


Clarissa Pinkola ya nos muestra una visión sobre los depredadores internos, la autocensura y sumisión femenina que lleva a la destrucción de la psique y la loba que es el lado salvaje provisto de las herramientas de sobrevivencia[2].


Nos preguntamos por los motivos de los adversarios del cuento (los malos del cuento), qué los construyó y qué parte de la psique representan. En la realidad no existe un ser absolutamente bueno o decididamente malo, por ello los personajes nos permiten definir en situaciones precisas, las diferencias.

Encontrarse con el cuarto oscuro, o la caja prohibida de Pandora, con la fracción particular que nos asusta de nosotros mismos es necesario e inevitable, pues se contrapone  la curiosidad de entender  lo que se oculta. Solamente viendo al mal de frente es que puede enfrentarse a él para dejarse devorar o cortarle la cabeza.


El viaje de la heroína o del héroe, donde carboncilla o cenicienta se transforma en diamante a través del fuego, sitúa su comienzo y la hace capaz de recobrar su identidad y estatus real al calzar la zapatilla.


El diablo o el dragón, el pez dorado, los huesos de la vaca, el avellano, la muñeca, como arquetipos de sabiduría y protección, que regalan dones ya sea de manera directa o a través de un sacerdote o intercesora, nos otorgan la llave para abrir la puerta que buscábamos conocer.


Cuéntame un cuento que cuente distintas historias. La que el niño entiende, la que deposita en su intención la cultura misma, la que se descubre, se aprende o se tergiversa en el tiempo.


D. Larisa J. Otero

 


BACHELARD, Gaston. La poética de la ensoñación.
PINKOLA Estés, Clarissa. Mujeres que corren con los lobos.